miércoles, 31 de agosto de 2011

Sigue picante la cosa...


Toca salir a caminar un poco, a conocer el nuevo barrio (dejamos el hotel extraño y nos vinimos a un lindo apart-hotel en Condesa, cerquita el metro Chapultepec) y es interesante la oferta alimentaria.

Como ya lo mencioné, existe una amplia variedad de frutas frescas y licuados. Lo que me llamó la atención fue un puesto que noté que ofrecía únicamente una fruta cortada en trozos. De lejos se podía distinguir que se trataba de mango, pero sólo al acercarme pude notar que, cuando alguien la compraba, le ponía una especia de ¿kétchup? -- ¡No, no puede ser! - pensé… eso sería horrible. Decidí preguntar y no, no se trataba de ketchup, sino de salsa picante. Sí, exacto: mango trozado con salsa picante. Preferido snack de algunos para matar el hambre de media mañana o tarde. Nada de un alfajor o galletitas. Obvio que también hay snacks “comunes”, pero acá conviene exagerar para dimensionar el asombro causado.

Repito: ¡Mango con picante! ¡Hola! Y no, lo lamento (aún) no lo probé y no pude comprobar lo espantoso que pueda llegar a ser… Buena mi predisposición, ¿no?
Aquí el famoso mango con chile. Esta vez en polvo y no en salsa, pero es mango con picante al fin. Ah! y sal y limón...ÑAM
  

lunes, 29 de agosto de 2011

Missing Equipaje

Te extrañamos, chiquita... ¡VOLVÉ!
“El viaje de la valija” podría ser quizás un mejor título para esta travesía. Aún no llegó a nuestras manos y un aura de misterio envuelve su paradero. La aerolínea se comunicó con nosotros ayer diciendo que habían encontrado una valija en Buenos Aires con las características de la que perdimos sólo que sin identificar (misterio 1) pero que hoy llegaría a nosotros y que probablemente se trate de la nuestra. Jamás llegó, así que decidimos llamar al número que nos dieron para hacer el reclamo. El número jamás estuvo disponible (misterio 2). 



Un poco más nerviosos recurrimos al uso de nuestras habilidades cibernéticas y decidimos continuar con nuestro reclamo online. Efectivamente existe una sección con una interfase amigable en la página web de la aerolínea que nos proveyó de tranquilidad en este asunto dándonos a conocer dónde se encontraba la valija reclamada con tan sólo introducir los dígitos correspondientes al número de reclamo. Los introducimos para luego descubrir que dichos números debían constar de 10 dígitos, no 8 como el amigo Carlos del aeropuerto nos lo anotó (misterio 3).  

Pasa otro día más y continuamos marcando al número (ver misterio 1) que sigue sin ser útil para el reencuentro mexicano con la valija. Esperemos que aparezca antes de que llegue el invierno  o de que  a Pablo se le embarre el único par de zapatillas que nos logró acompañar.




No perdemos la fe, algo nos dice que la valija está feliz, que no se perdió sino que decidió alejarse un rato, quitarse la identificación que la ataba y dejarse llevar y encontrar su rumbo. ¡Quién fuera esa valija por un rato! Por ahora está mejor pensar eso que creer que los de la aerolínea no hacen su trabajo y que pueden perder con tanta facilidad algo tan insignificante e imperceptible como una valija. 


Navegando por la web, encontramos esta pista. ¿Estás en Venezuela, "Vali"?

martes, 23 de agosto de 2011

Día 2 ... Comida Vip



Pasadas las 24 primeras horas en territorio mexicano y aún con la valija desaparecida. La aerolínea afirma que fue hallada en Buenos Aires una de similares características pero sin ninguna identificación… ¡raro! Por ahora eso no nos calienta (preocupa) mucho.




En el día de ayer tuvimos nuestro primer contacto con la cultura local a través de la comida. Fuimos a un Vips que no es lo más autóctono de México, puesto que se trata de una cadena de restaurantes común y corriente , pero donde predominaban los ingredientes y platillos más típicos, por lo tanto tuve mi primer encuentro con el picante el cual logró hacerme toser hasta las lágrimas. 


Se trataba de un plato sabrosísimo con huevo, queso, tortilla de maíz y pollo grillado en láminas, pero no resultó tan agradable confundir la salsa verde PICANTE con el famoso guacamole y encima con un hambre terrible que provocó que el primer bocado sea desproporcionadamente grande para una sensación tan impactante como la que estaba a punto de experimentar. Ok, probablemente exagero, pero convengamos que cuando comes algo picante SIN esperarlo una parte de tu cerebro se encarga de sientas el sufrimiento y otra de almacenarlo para luego recordarlo con mucha intensidad.



Algo muy gratificante fue notar la gran oferta de frutas frescas, y jugos de frutas recién exprimidos tanto en los puestos de la calle como la bebida correspondiente a los menús en los restaurantes. Curiosamente si en vez de jugo preferís un gaseosa el menú entonces es un poco más caro (no mucho), lo cual suma el doble de puntos preferir jugos de frutas o de verduras por sobre las de sabores artificiales. 


Los desayunos pueden estar acompañados de jugos tomate o zanahoria, aunque los desayunos son un tema aparte, al menos para los que no nos resulta tan común una tortilla de maíz acompañada de salsa de tomate, queso y crema agria como alimentos para comenzar el día. Ni hablar de de los llamados nopales, no importa la hora del día en que te los ofrezcan… es raro. Se trata de un tipo de cactus asado, que se puede comer de múltiples formas: solo, asado, de relleno o acompañando una comida o un sándwich. Mis papilas gustativas aún no se sienten del todo cómodas, no se activan, no es deseo la primera reacción que me provoca verlo y además olerlo. Tiene un aroma muy particular e intenso… Ya habrá tiempo para probar cosas nuevas, ricas, feas y nopal.

¿Te parece raro? Y eso que no lo oliste mientras lo están cocinando 

lunes, 22 de agosto de 2011

En el DF... las primeras horas


9.30 horas y media de vuelo después, agradecidos por la oportuna decisión de tantos argentinos de no viajar hacia México DF y por lo tanto, tenemos 4 asientos para estirarnos cada uno.  Ni en clase ejecutiva estiraron tanto las patas como nosotros ni tuvieron tantas almohadas a su disposición; inmejorable. 

Bajamos bien descansados y esta hermosa y aún incierta ciudad para nosotros nos abraza con un lindo tiempo fresco, agradable, con sólo algunas gotas al llegar. 

Mientras tanto, Buenos Aires nos despide con tanto, tanto cariño que incluso decide retener una partecita nuestra: una valija menos (otra rota) y a salir en busca del misterioso Hotel reservado vía internet, y no sería posible sin el mexicano amigo taxista que nos transportó. Habló poco, excepto para pedirnos propina. Lo mejor: su sombrero... ¡lejos!

Imagen de la portada del website del hotel. ¿No parece linda la habitación?
Interesante, no estaba en nuestros planes buscar un hotel del tipo... digamos, tan "albergue transitorio" como primera opción para descansar,  resultó ser una sorpresa más, pero bueno, es una cama grande con una ducha aún más grande y a nadie le viene mal que le recuerden en la mesita de luz que el Sida existe y si no usás preservativo, lo podés contraer.

Foto verdadera de la habitación... Ooops!
Y aquí el atento detalle que nos recuerda lo importante que es cuidarse. 
Salimos a caminar y el aroma de los tacos, jugos y “tortas” nos hacen cosquillas en la panza. Lamentablemente, ninguno de estos puestos callejeros tiene “waifai” así que debemos continuar, no queda otra, primero lo primero: reportarnos. Así que caímos en un Starbucks y ahora cuesta irse, malditos cafés cómodos con aroma a vainilla, eso nos tiene retenidos una media hora más de la cuenta.

Luego de armarnos de coraje ordenamos todo rápido (no sea cosa de caer en un muffin) y salimos a buscar alguno de estos puestitos de comida rápida y dormir una siesta apurados.